domingo, 29 de agosto de 2021

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

 

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


LOS AMORES CONTRARIADOS 

La vida es un camino largo, o como dijo el escritor, un mundo ancho y ajeno. Pero, al fin y al cabo, es la vida. Nunca se nos dijo que las cosas serían fáciles. Y en el amor, mucho menos.

La crisis del amor surge cuando llega la primera decepción, cuando advertimos que muy dentro de nuestro pecho crece algo llamado temor a perder al ser amado, cuando nos dan celos de los demás, cuando las cosas empiezan a tomar otro rumbo. 

Esa crisis es honda y casi siempre inevitable. Sentimos una sensación de vacío y orfandad, y creemos que no podremos levantarnos de ahí, del piso donde hemos quedado como un espejo vuelto añicos. 

Pero como nos lo enseña la vida misma, esa crisis pasará. Tarde o temprano volveremos a sonreír. Y es entonces cuando debemos mirar atrás para corregir los posibles errores que llevaron a romper una relación que creíamos sólida. Mirar atrás como hacemos por el espejo retrovisor cuando conducimos un automóvil. Para sacar las conclusiones del caso y avanzar en el camino. 


VIVIR EN EL PASADO TE HACE DAÑO. YOKOY KENJI


A veces dirás que él o ella no eran las personas adecuadas, que no te merecían, que ya llegará una persona digna o buena para ti. Pero, ¿te has preguntado si acaso no eres tú la persona que falla?, ¿te has preguntado si la otra persona en realidad merece alguien como tú?, ¿te has preguntado si en realidad vales la pena para estar en la vida y el corazón de la otra persona?

Los amores contrariados deben dejarnos alguna lección de vida. No busques pretextos para justificar tus celos, tus iras, tus malos gestos, tus desaires y hasta tu violencia. No vivas en el pasado. Deja atrás y perdona. ¡Perdónate! La cuestión no es de ego, sino de amor propio. La cuestión es no seguir escarbando en la basura de los malos recuerdos, sino en volver aquello el impulso necesario para ascender. Y si no lo comprendes, lee lo que le sucedió a Sísifo, para que no repitas su historia, o tu historia; para que no vivas en el absurdo. EL MITO DE SÍSIFO




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

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domingo, 19 de abril de 2020

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


LOS CAMBIOS EN NUESTRA SOCIEDAD QUE TRAE EL COVID-19

Una enseñanza de amor propio


Desde que inició el año 2020, el mundo entró en una especie de agujero o gusano espacial. Nadie lo imaginaba así. Cada ser humano opinaba desde sus propios intereses, desde su obcecada autonomía, asumiendo que se trataba de una gripe fácil de controlar y que en nada afectaría la normalidad cotidiana. ¡Pero qué equivocados estábamos!



Sobre el inicio del virus que hoy nos tiene viviendo al ritmo de una sociedad distópica o apocalíptica, mucho o poco se ha dicho. En todo caso sabemos que la verdad verdadera jamás será revelada, así como tampoco lo serán las cifras de contagiados o muertos.


El hecho es que la pandemia, al día de hoy, cuando el mundo ha tenido que cambiar casi que abruptamente su modo de vida, interrumpiendo o limitando aquello que nos hacía felices como viajar, caminar, comprar, trabajar,  amar, divertirse -enmarcado dentro de una fuerte libertad social-, nos enseña que debemos estar preparados para esos giros inesperados y para adaptarnos si queremos sobrevivir como especie.

En esa medida, hay cosas muy buenas que nos deja esta situación, pese a que muchas personas sufren tanto por la muerte de sus familiares como por la falta de recursos para suplir sus necesidades básicas. 

¿Pero qué cosas buenas pueden surgir del caos que ha traído la pandemia?


Aquí no me interesa hablar si será el fin de la globalización, si ya no habrá ayudas internacionales, si los mercados locales tendrán que hacer drásticos cambios en su modelo de negocios, si la banca pierde o gana (aunque nunca pierde). Mi deseo es manifestar que cada crisis trae consigo cambios positivos, resilencias, sueños, decisiones, mayor comprensión de lo que es la vida, la naturaleza y de qué manera debemos interactuar para protegernos unos a otros.

1. Amarnos más como seres humanos, en el entendido de que somos una especie adaptable, mutable, que trasciende pese a los rigores de caos o destrucción que muestra la pandemia.

2. Reabrir nuestros corazones, tanto para sí como para aquellas personas que están ahí en el día a día. Interiorizar, ser retrospectivos, dejarnos inocular por la paz que en cierto grado se percibe al no tener que correr de un lado a otro; sin afanes, el agua del río nos da placidez, tranquilidad, inspiración.

3. Volver a los encuentros en familia, a las conversaciones, a los juegos de mesa, al abrazo; y es ahí donde extrañamos lo que ya no extrañábamos, donde añoramos y volvemos, incluso, hasta los pasajes bellos de la infancia.

4. Buscamos otras maneras de ser activos en la sociedad, en lo laboral, en lo académico, en lo personal. Nos vemos forzados a salir de esa zona de confort tan acostumbrada. Nos vemos abocados a diseñar estrategias, a trazar metas, a considerar otros aspectos de la vida que antes no percibíamos por la indudable razón de no sentirnos amenazados o vulnerables.

5.  Mirar la naturaleza, ese entorno en el que ya no encontrábamos belleza por la rigidez y premura social que atrapa como una red. El respiro de la naturaleza es una de las cosas fantásticas que podemos apreciar por estos días. Y ello es una de las enseñanzas más esperanzadoras que trae el Covid-19 y su consecuente encierro obligatorio. La naturaleza nos enseña de todos los modos posibles. 



Para finalizar, comparto con ustedes este poema del gran poeta colombiano Jotamario Arbeláez:

Después de la guerra


Un día / después de la guerra / si hay guerra / si después de la guerra hay un día / te tomaré en mis brazos / un día después de la guerra / si hay guerra / si después de la guerra hay un día / si después de la guerra tengo brazos / y te haré con amor el amor / un día después de la guerra / si hay guerra si después de la guerra hay un día / si después de la guerra hay amor / y si hay con qué hacer el amor.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


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domingo, 3 de febrero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


DEJAR IR EL PASADO... 

María Antonia sintió que su corazón era un puñado de vidrio molido cuando rompió la relación con su novio un mes antes de la boda. Creyó desvanecerse, que moriría sin ese hombre con el que llevaba dos años de su vida y en el cual creía de una manera inquebrantable. Meses con psicólogo, con angeólogos, permitieron, poco a poco, ir avanzando.

Siempre, en casos así, la pregunta es ¿por qué a mí? ¿Por qué, Dios, me castigas de esta manera? El dolor es tal, que nos creemos huérfanos, profundamente desdichados, y con una tristeza que nos hace, en cierto sentido, esquivar la vida. Todo nos sabe al ayer; a cada instante surgen imágenes, olores, emociones que nos recuerdan ese pasado; pasado que nos negamos a abandonar porque nos sentimos inciertos ante el futuro. 

Sin embargo, resulta que lo que nos pasa es parte de un plan integral del destino, de la vida, del devenir, incluso aquello que parece ser producto del azar. Un plan que nos revelará la verdad de lo que somos, que nos mostrará la cara del verdadero punto de llegada, ese que no creímos obtener ya cuando nos encontrábamos en medio de las arenas movedizas. Sólo cuando va quedando todo atrás, cuando nos encontramos ante otra realidad que nos abre los ojos para hacernos asentir que lo que tenemos es mejor que el ayer, nos damos cuenta de que todo era una prueba. 

Lo que no fue, es, simplemente, porque no era parte de nuestro plan, de nuestro destino, de nuestra vida.

PROPÓSITO EN MEDIO DE LA CRISIS. YOKOY KENJI

Hoy, María Antonia, está recién casada, es feliz. En medio de su crisis existencial por la ruptura, conoció un hombre que le hizo entender que el amor no estaba muerto; que el amor llegaba con él, nuevamente, pero más fortalecido, más pleno, sin tantos altibajos. Hoy, comparten una vida juntos, se los ve iluminados, y con el pasado atrás como un escaño más.

Así debe ser. Los problemas, son aquello que nos permite ascender con más fuerza en el espíritu. Son piezas o peldaños de una larga escalera que debemos ascender en la medida que corre la vida, en la medida que decidimos trascender.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

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miércoles, 30 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


CAMBIA 


Ponte en movimiento. Fluye. Suéltate. Aprende de la bicicleta. Para avanzar, debes mantenerte en movimiento, debes conservar el equilibrio. Este básico principio se nos olvida cada instante. Nos limitamos a criticar a los demás, a considerar que nada nos sale como queremos, cuando la realidad es que no hemos hecho todo lo que debe hacerse para tal o cual caso, cuando somos nosotros los que no hemos cambiado de lugar, de espacio, de actitud, de aptitud, de humor, de pasión. 

El meollo del asunto, de aquello que vemos mal, reside, muchas veces, en nuestra propia actitud, en cerrarnos a ver las cosas con la asertividad que se necesita, en mantener una postura hostil e inquebrantable, cuando somos nosotros los primeros en ser llamados al orden para dar solución al problema.


Sí, muchos de los problemas que nos agobian, que nos bloquean el camino, son el resultado de nuestro actuar, de aferrarnos a unas reglas de vida como si fueran las leyes o principios básicos de toda existencia. Lo "políticamente correcto" no existe. Nada debe ser absoluto. Debes estar dispuesto al cambio, a ceder, a llegar a un equilibrio.

De lo contrario, el fracaso se repetirá. De lo contrario, caerás de esa bicicleta con muchísimo dolor.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

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martes, 29 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


BUSCA DENTRO DE TI


Es innegable que en momentos de crisis, de desesperación total, deseamos meter la cabeza en un agujero, o, cuando menos, desaparecer. No vemos salidas posibles, todo se pone como del color de un eclipse de sol en los extramuros del mundo. Los remedios o las soluciones al problema que nos agobia, simplemente, no parecen existir. Todo nos oprime. Todo es un caos del que difícilmente nos podemos recuperar. La derrota surge entonces con su ondeante bandera para burlarse en nuestra cara.


Sin embargo, esa situación que te hace ver el mundo al revés, lo que te está diciendo es que, o es parte de un plan mayor aquello que vives, o que es el resultado de algo que no hiciste tan bien, el resultado de una acción o decisión que no previste, que no lograste dimensionar.

En ese orden de ideas, si miras dentro de ti, si haces memoria, te das cuenta que así como anduviste ese camino que te lleva a vivir esa situación de tristeza,  pudiste y puedes cambiar las cosas a partir de ahí; por supuesto, no basta frotar los dedos para que todo se dé como por arte de magia. 

Hay que asumir aquello que se vive, como primer paso para cambiar lo que sabemos que está mal. Y aunque la tarea no es sencilla, si te conoces bien, si actúas para lograr ese cambio, te darás cuenta que la solución estaba a tu alcance y que te hubieras evitado muchos dolores de cabeza. 

A veces nos dejamos llevar por las emociones, por la pasión del instante, por el enojo que surge sin esperarlo, y entonces damos ese paso que nos lleva a arrepentirnos con lágrimas, con dolor.

Conócete a ti mismo. Busca en tu interior. Aprende de tus errores. Pon en marcha ese maravilloso plan de vida que deseas, pero sin repetir los pasos que diste para ese fin.

Por último, si quieres que las cosas cambien en tu vida, debes empezar por cambiar tú mismo.



LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

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