miércoles, 30 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


CAMBIA 


Ponte en movimiento. Fluye. Suéltate. Aprende de la bicicleta. Para avanzar, debes mantenerte en movimiento, debes conservar el equilibrio. Este básico principio se nos olvida cada instante. Nos limitamos a criticar a los demás, a considerar que nada nos sale como queremos, cuando la realidad es que no hemos hecho todo lo que debe hacerse para tal o cual caso, cuando somos nosotros los que no hemos cambiado de lugar, de espacio, de actitud, de aptitud, de humor, de pasión. 

El meollo del asunto, de aquello que vemos mal, reside, muchas veces, en nuestra propia actitud, en cerrarnos a ver las cosas con la asertividad que se necesita, en mantener una postura hostil e inquebrantable, cuando somos nosotros los primeros en ser llamados al orden para dar solución al problema.


Sí, muchos de los problemas que nos agobian, que nos bloquean el camino, son el resultado de nuestro actuar, de aferrarnos a unas reglas de vida como si fueran las leyes o principios básicos de toda existencia. Lo "políticamente correcto" no existe. Nada debe ser absoluto. Debes estar dispuesto al cambio, a ceder, a llegar a un equilibrio.

De lo contrario, el fracaso se repetirá. De lo contrario, caerás de esa bicicleta con muchísimo dolor.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

#LasCosasBuenasQueDejanLasCosasMalas

martes, 29 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


BUSCA DENTRO DE TI


Es innegable que en momentos de crisis, de desesperación total, deseamos meter la cabeza en un agujero, o, cuando menos, desaparecer. No vemos salidas posibles, todo se pone como del color de un eclipse de sol en los extramuros del mundo. Los remedios o las soluciones al problema que nos agobia, simplemente, no parecen existir. Todo nos oprime. Todo es un caos del que difícilmente nos podemos recuperar. La derrota surge entonces con su ondeante bandera para burlarse en nuestra cara.


Sin embargo, esa situación que te hace ver el mundo al revés, lo que te está diciendo es que, o es parte de un plan mayor aquello que vives, o que es el resultado de algo que no hiciste tan bien, el resultado de una acción o decisión que no previste, que no lograste dimensionar.

En ese orden de ideas, si miras dentro de ti, si haces memoria, te das cuenta que así como anduviste ese camino que te lleva a vivir esa situación de tristeza,  pudiste y puedes cambiar las cosas a partir de ahí; por supuesto, no basta frotar los dedos para que todo se dé como por arte de magia. 

Hay que asumir aquello que se vive, como primer paso para cambiar lo que sabemos que está mal. Y aunque la tarea no es sencilla, si te conoces bien, si actúas para lograr ese cambio, te darás cuenta que la solución estaba a tu alcance y que te hubieras evitado muchos dolores de cabeza. 

A veces nos dejamos llevar por las emociones, por la pasión del instante, por el enojo que surge sin esperarlo, y entonces damos ese paso que nos lleva a arrepentirnos con lágrimas, con dolor.

Conócete a ti mismo. Busca en tu interior. Aprende de tus errores. Pon en marcha ese maravilloso plan de vida que deseas, pero sin repetir los pasos que diste para ese fin.

Por último, si quieres que las cosas cambien en tu vida, debes empezar por cambiar tú mismo.



LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

#LasCosasBuenasQueDejanLasCosasMalas