LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS
CAMBIA
Ponte en movimiento. Fluye. Suéltate. Aprende de la bicicleta. Para avanzar, debes mantenerte en movimiento, debes conservar el equilibrio. Este básico principio se nos olvida cada instante. Nos limitamos a criticar a los demás, a considerar que nada nos sale como queremos, cuando la realidad es que no hemos hecho todo lo que debe hacerse para tal o cual caso, cuando somos nosotros los que no hemos cambiado de lugar, de espacio, de actitud, de aptitud, de humor, de pasión.
El meollo del asunto, de aquello que vemos mal, reside, muchas veces, en nuestra propia actitud, en cerrarnos a ver las cosas con la asertividad que se necesita, en mantener una postura hostil e inquebrantable, cuando somos nosotros los primeros en ser llamados al orden para dar solución al problema.
Sí, muchos de los problemas que nos agobian, que nos bloquean el camino, son el resultado de nuestro actuar, de aferrarnos a unas reglas de vida como si fueran las leyes o principios básicos de toda existencia. Lo "políticamente correcto" no existe. Nada debe ser absoluto. Debes estar dispuesto al cambio, a ceder, a llegar a un equilibrio.
De lo contrario, el fracaso se repetirá. De lo contrario, caerás de esa bicicleta con muchísimo dolor.
LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS
#LasCosasBuenasQueDejanLasCosasMalas
No hay comentarios:
Publicar un comentario