domingo, 3 de febrero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


DEJAR IR EL PASADO... 

María Antonia sintió que su corazón era un puñado de vidrio molido cuando rompió la relación con su novio un mes antes de la boda. Creyó desvanecerse, que moriría sin ese hombre con el que llevaba dos años de su vida y en el cual creía de una manera inquebrantable. Meses con psicólogo, con angeólogos, permitieron, poco a poco, ir avanzando.

Siempre, en casos así, la pregunta es ¿por qué a mí? ¿Por qué, Dios, me castigas de esta manera? El dolor es tal, que nos creemos huérfanos, profundamente desdichados, y con una tristeza que nos hace, en cierto sentido, esquivar la vida. Todo nos sabe al ayer; a cada instante surgen imágenes, olores, emociones que nos recuerdan ese pasado; pasado que nos negamos a abandonar porque nos sentimos inciertos ante el futuro. 

Sin embargo, resulta que lo que nos pasa es parte de un plan integral del destino, de la vida, del devenir, incluso aquello que parece ser producto del azar. Un plan que nos revelará la verdad de lo que somos, que nos mostrará la cara del verdadero punto de llegada, ese que no creímos obtener ya cuando nos encontrábamos en medio de las arenas movedizas. Sólo cuando va quedando todo atrás, cuando nos encontramos ante otra realidad que nos abre los ojos para hacernos asentir que lo que tenemos es mejor que el ayer, nos damos cuenta de que todo era una prueba. 

Lo que no fue, es, simplemente, porque no era parte de nuestro plan, de nuestro destino, de nuestra vida.

PROPÓSITO EN MEDIO DE LA CRISIS. YOKOY KENJI

Hoy, María Antonia, está recién casada, es feliz. En medio de su crisis existencial por la ruptura, conoció un hombre que le hizo entender que el amor no estaba muerto; que el amor llegaba con él, nuevamente, pero más fortalecido, más pleno, sin tantos altibajos. Hoy, comparten una vida juntos, se los ve iluminados, y con el pasado atrás como un escaño más.

Así debe ser. Los problemas, son aquello que nos permite ascender con más fuerza en el espíritu. Son piezas o peldaños de una larga escalera que debemos ascender en la medida que corre la vida, en la medida que decidimos trascender.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

#LasCosasBuenasQueDejanLasCosasMalas

miércoles, 30 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


CAMBIA 


Ponte en movimiento. Fluye. Suéltate. Aprende de la bicicleta. Para avanzar, debes mantenerte en movimiento, debes conservar el equilibrio. Este básico principio se nos olvida cada instante. Nos limitamos a criticar a los demás, a considerar que nada nos sale como queremos, cuando la realidad es que no hemos hecho todo lo que debe hacerse para tal o cual caso, cuando somos nosotros los que no hemos cambiado de lugar, de espacio, de actitud, de aptitud, de humor, de pasión. 

El meollo del asunto, de aquello que vemos mal, reside, muchas veces, en nuestra propia actitud, en cerrarnos a ver las cosas con la asertividad que se necesita, en mantener una postura hostil e inquebrantable, cuando somos nosotros los primeros en ser llamados al orden para dar solución al problema.


Sí, muchos de los problemas que nos agobian, que nos bloquean el camino, son el resultado de nuestro actuar, de aferrarnos a unas reglas de vida como si fueran las leyes o principios básicos de toda existencia. Lo "políticamente correcto" no existe. Nada debe ser absoluto. Debes estar dispuesto al cambio, a ceder, a llegar a un equilibrio.

De lo contrario, el fracaso se repetirá. De lo contrario, caerás de esa bicicleta con muchísimo dolor.




LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

#LasCosasBuenasQueDejanLasCosasMalas

martes, 29 de enero de 2019

Las cosas buenas que dejan las cosas malas

LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS


BUSCA DENTRO DE TI


Es innegable que en momentos de crisis, de desesperación total, deseamos meter la cabeza en un agujero, o, cuando menos, desaparecer. No vemos salidas posibles, todo se pone como del color de un eclipse de sol en los extramuros del mundo. Los remedios o las soluciones al problema que nos agobia, simplemente, no parecen existir. Todo nos oprime. Todo es un caos del que difícilmente nos podemos recuperar. La derrota surge entonces con su ondeante bandera para burlarse en nuestra cara.


Sin embargo, esa situación que te hace ver el mundo al revés, lo que te está diciendo es que, o es parte de un plan mayor aquello que vives, o que es el resultado de algo que no hiciste tan bien, el resultado de una acción o decisión que no previste, que no lograste dimensionar.

En ese orden de ideas, si miras dentro de ti, si haces memoria, te das cuenta que así como anduviste ese camino que te lleva a vivir esa situación de tristeza,  pudiste y puedes cambiar las cosas a partir de ahí; por supuesto, no basta frotar los dedos para que todo se dé como por arte de magia. 

Hay que asumir aquello que se vive, como primer paso para cambiar lo que sabemos que está mal. Y aunque la tarea no es sencilla, si te conoces bien, si actúas para lograr ese cambio, te darás cuenta que la solución estaba a tu alcance y que te hubieras evitado muchos dolores de cabeza. 

A veces nos dejamos llevar por las emociones, por la pasión del instante, por el enojo que surge sin esperarlo, y entonces damos ese paso que nos lleva a arrepentirnos con lágrimas, con dolor.

Conócete a ti mismo. Busca en tu interior. Aprende de tus errores. Pon en marcha ese maravilloso plan de vida que deseas, pero sin repetir los pasos que diste para ese fin.

Por último, si quieres que las cosas cambien en tu vida, debes empezar por cambiar tú mismo.



LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS

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