LAS COSAS BUENAS QUE DEJAN LAS COSAS MALAS
DEJAR IR EL PASADO...
Siempre, en casos así, la pregunta es ¿por qué a mí? ¿Por qué, Dios, me castigas de esta manera? El dolor es tal, que nos creemos huérfanos, profundamente desdichados, y con una tristeza que nos hace, en cierto sentido, esquivar la vida. Todo nos sabe al ayer; a cada instante surgen imágenes, olores, emociones que nos recuerdan ese pasado; pasado que nos negamos a abandonar porque nos sentimos inciertos ante el futuro.
Sin embargo, resulta que lo que nos pasa es parte de un plan integral del destino, de la vida, del devenir, incluso aquello que parece ser producto del azar. Un plan que nos revelará la verdad de lo que somos, que nos mostrará la cara del verdadero punto de llegada, ese que no creímos obtener ya cuando nos encontrábamos en medio de las arenas movedizas. Sólo cuando va quedando todo atrás, cuando nos encontramos ante otra realidad que nos abre los ojos para hacernos asentir que lo que tenemos es mejor que el ayer, nos damos cuenta de que todo era una prueba.
Lo que no fue, es, simplemente, porque no era parte de nuestro plan, de nuestro destino, de nuestra vida.
PROPÓSITO EN MEDIO DE LA CRISIS. YOKOY KENJI
Hoy, María Antonia, está recién casada, es feliz. En medio de su crisis existencial por la ruptura, conoció un hombre que le hizo entender que el amor no estaba muerto; que el amor llegaba con él, nuevamente, pero más fortalecido, más pleno, sin tantos altibajos. Hoy, comparten una vida juntos, se los ve iluminados, y con el pasado atrás como un escaño más.
Así debe ser. Los problemas, son aquello que nos permite ascender con más fuerza en el espíritu. Son piezas o peldaños de una larga escalera que debemos ascender en la medida que corre la vida, en la medida que decidimos trascender.